‘S’Arquitecte’ o el hombre que trajo elegancia a Palma

Jaume Giro

Un recorrido para conocer las obras de Gaspar Bennazar en el centro de la ciudad.

Jaume Giro

Sea cual sea nuestro recorrido por Palma, nos encontraremos con su huella. Es la cabeza pensante de parte de la arquitectura más elegante de la ciudad, como Can Ribas o el antiguo Cine Born (ahora Zara), pero también está tras los bancos en los que uno se sienta a descansar en la Rambla o tras las palmeras del Passeig Sagrera. No es, por lo tanto, casualidad que una avenida de la capital balear lleve su nombre ni que en 1996 fuera nombrado Hijo Ilustre por el Ayuntamiento. Él es Gaspar Bennazar, pero se le conoce también como S’Arquitecte de Palma.

Jaume Giro

Bennazar es protagonista desde el pasado abril de una exposición que ocupará hasta mediados de diciembre las paredes de la sede de la Associació per a la Revitalització dels Centres Antics (ARCA), un trabajo creado junto a la Escola d’Art i Superior de Disseny y patrocinado por la Agencia de Turismo de las Islas Baleares (ATB). Como complemento a este proyecto, ARCAorganizó ayer por segunda vez un recorrido arquitectónico por Palma a cargo de la historiadora Pilar Rubí. Entre las más de veinte personas que asistieron, estaba también la nieta de S’Arquitecte, Maribel Bennazar, quien cree que la obra de su abuelo «confiere la elegancia a la ciudad que todos percibimos».

Jaume Giro

Según datos de ARCA, Gaspar Bennazar fue el arquitecto municipal de Palma desde 1901 hasta 1933, cuando murió a los 63 años de edad. Le tocó llevar a cabo el Plan Calvet que suprimía las murallas renacentistas para abrir la ciudad al progreso, un proyecto ideado por él, que siguió incluso tras su fallecimiento. «Bennazar estaba ocupado en dar a la ciudad un aire majestuoso y elegante, a la altura de lo que prometía el nuevo siglo. Pero con un sello bien mallorquín impreso en los materiales propios de la isla, que usaba para sus obras», explica la asociación.

Jaume Giro

Además de sus trabajos para el Ayuntamiento de Palma, Bennazar recibía también encargos privados de empresarios como Vicente Ribas, para quien diseñó tanto sus almacenes El Águila como Can Ribas, la finca en la que vivieron las dos hijas del cliente. Siempre eran «edificios para la burguesía». Otro caso es el de Josep Tous i Ferrer, que al igual que el arquitecto tiene una calle palmesana a su nombre. Fundó en 1893 el Última Hora y años después se embarcó junto a su amigo Bennazar en proyectos como el Cine Born, el Teatro Lírico o el Rialto.

Jaume Giro

La lista de sus obras es extensísima: la Plaza de Toros, Can Mir, la Columna Barométrica de la Plaza España, el monumento a Antoni Maura, s’Escorxador, el edificio de Telefónica, la fachada sur de la Almudaina, Can Escarrer, Can Planas y el puente Es Fortí, entre muchos otros. Y a ellos se suman sus edificios hoy en día derribados, como el Teatro Lírico, el Hotel Alhambra y la Escola Graduada. Según Rubí, «forman parte de nuestra identidad como ciudad».

Jaume Giro

Bennazar dedicó toda su vida a la arquitectura. La historiadora y guía del recorrido que se celebró ayer para recordar al arquitecto define su estilo como un «modernismo particular», pues incorporaba en sus obras influencias de países como Austria y Bélgica. Estaba «muy al día de lo que pasaba en Europa» y reinterpretaba a su manera los estilos del pasado. Otras características que comparten la casi totalidad de sus obras son la simetría, los arcos, elementos decorativos -que beben del Barroco francés- a veces escudos. Pero sobre todo se reconocen sus edificios por las plantas bajas «almohadillas» o, en otras palabras, cubiertas por baldosas voluminosas.

Jaume Giro

La obra favorita de su nieta Maribel es, sin duda, Can Caubet, el edificio de la calle Constitución donde ahora están instaladas las marcas Tous y Mulberry. Es para ella el «más elegante» de todos. Justo enfrente se encuentra el edificio que antes era de Telefónica y a la vuelta de la esquina, en el Borne, están los mencionados cine Born y Can Ribas. «El Borne es un pequeño catálogo de Bennazar», explica Rubí. Apocos minutos, uno se topa en la plaza del Mercat con Can Escarrer y, justo detrás del Alaska, con el monumento de Antoni Maura.

Jaume Giro

Bennazar era un hombre de grandes proyectos. No solo se construyó gracias a él el Passeig Sagrera en un solo día, sino que tuvo ideas como crear en Palma, en la zona de Son Armadams, un gran pulmón verde. Algunas obras, como esta última, nunca se llevaron a cabo. ARCAafirma que junto a su amigo arquitecto Jaume Alenyà, o desde su despacho privado, «construyó la imagen de lo que Palma es hoy». Su nieta concluye que «era un hombre sencillo, trabajador, muy irónico y carismático porque todo el mundo lo conocía… Era S’Arquitecte».

Para saber más de Jaume Giro leer elmundo.es